lunes, 21 de noviembre de 2005

El Superhéroe.

Las obesas gotas de lluvia revientan sobre el techo y el pavimento, la música como siempre gira eternamente y mi cuerpo descansa en una incomoda silla. La temperatura es agradable gracias a unas cuantas brasas aún incandescentes y un café cargadísimo que me ayudara a soportar esta larga noche. Hay veces en que mi lengua se vuelve supersónica y anoche ocurrió, mi cabeza me jugó una mala pasada y me desnude otra vez por nada… No sé quien me metió en la cabeza la idea de ser un superhéroe pero es algo con lo que aprendí a vivir, el problema es que el superhéroe ahora quiere salir, quiere ser yo. Anoche no fue el primer enfrentamiento, ya tenemos varios en el cuerpo y las victorias están repartidas en partes iguales, lo preocupante es que en cada batalla aprendemos mas el uno del otro y quizás en un futuro cercano ya no quede nada de los dos y seamos otro, totalmente nuevo. Como te decía, anoche ocurrió otra vez, me olvide de todo y disparé a quemarropa mi mayor arsenal de honestidad al blanco mas frágil y hermoso que recuerdo haber visto en este último tiempo. No sé si mis disparos fueron certeros, no tenía esa intención, mas bien quería parecer uno de esos bandidos mejicanos disparando al aire en un arrebato de jolgorio pero imagino que algunos cartuchos impactaron en su pecho y por sus ojos comenzó a sangrar su alma… ¿Quién soy yo para hacerle eso? Ya estoy viejo para creerme esa frase de la “mejor intención” y esconderlo todo bajo la alfombra. Anoche me convertí en un superhéroe que no le temía a nada y se enfrentó a su peor enemigo, pero ser un superhéroe no garantiza la victoria, de hecho ser superhéroe no es garantía de ser invencible. Y ya te imaginarás el resto, un día de curar heridas y de sangrar mucho, todo por no saber callar, por estar aburrido de sufrir en silencio, por estar chato de ser hacer pan para el resto y no comérmelo yo, de esperar esa recompensa por hacer las cosas bien mientras al resto les llega todo, estoy cansado de conformarme con tener la conciencia tranquila y nada mas. He pensado en traicionar mis principios, en robar, matar y mentir sin escrúpulos pero ya no sería yo y ser autentico al estar a centímetros de ti es lo único que importa.
Como dije anteriormente, la silla es muy incomoda y el café se acabó. Esto continuara otro día, con el esfuerzo de escribir las heridas se abrieron y es hora de seguir sangrando…

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